sábado, 17 de febrero de 2007

EL PROCEDIMIENTO DE LA INFANCIA EN LA INFANCIA DEL PROCEDIMIENTO

Dibujo: Ariel Guzmán
11 años

Selva me convidó a abrir una sección en su blog. Y como se trata de compartir producciones de chicos que leen y escriben poesía y de escritores que la producen, el convite me sedujo.
Trabajo desde hace años con niños en talleres de lectura y escritura creativa.
Acordamos en que la sección se llamaría El procedimiento de la infancia.
Ahora bien: ¿cuál es el curso, la manera, el rumbo, el camino, el procedimiento, por el que un pibe puede llegar a producir textos poéticos?
Paul Valéry dice que desde que era chico quería escribir poesía porque se había enamorado de las palabras, de sus sonidos. Poco le importaba lo que querían decir exactamente.
Yo creo que propiciar ese paladeo, alentar descubrimientos, celebrar sonoridades y encantamientos sin manifiestas intenciones comunicativas es lo que genera la construcción de un espacio poético vinculado directamente con el imaginario. Espacio que existe como una forma de alcanzar conocimiento y donde puede gestarse esa seducción.
La infancia es la edad del juego verbal, de las palabras salvajes tan emparentadas con lo poético y lo fantástico.
La música del lenguaje dando lugar a la pluralidad de sentidos hace nacer el uso de lo imprevisto, produce placer. Entender que hay una comprensión diferida en lo que se escucha o se lee y que no es necesario explicarlo para que haya disfrute.
Lo poético lleva en sí, sólo que de manera más irritativa, la contradicción de toda experiencia estética."Todo lo que es bello va al revés", afirma Günther Grass
Poner a disposición de los chicos una gran variedad de textos que sensibilicen y muevan el imaginario, un estar atento a lo que Borges llama "la acechanza de la belleza" , incorporando lecturas del mundo a través de los sentidos, colaboran para que ese procedimiento se ponga en marcha.
Y tener claro que valorar la sensibilidad sobre la habilidad implica atreverse a instalar una mirada cuestionadora hacia los valores que se prestigian en estos tiempos. Claro que esa realidad otra de la poesía que nos permite rebelarnos/revelarnos, siempre abre intersticios para soñar, para imaginar otras posibilidades, para legitimar la palabra propia y potenciar los encuentros con los otros, y esto no es poca cosa.
Coincido con Jacqueline Held diciendo:
"La literatura fantástica y poética es ante todo y de un modo indisociable fuente de admiración y de reflexión personal, fuente de espíritu crítico, porque todo descubrimiento de belleza nos vuelve más exigentes y por lo tanto más críticos frente al mundo. Y debido a que rompe los clisés y los estereotipos, debido a que es esa recreación la que desboquea y fertiliza lo imaginario personal del lector, es indispensable para la construcción de un niño que mañana sepa inventar al hombre."
Hipotetizo que quizá el método para inducir experiencias para sensibilizar por el arte sea un despertar, un descubrimiento regulado por actividades y acciones cotidianas y vivenciales. Un aprendizaje de lo humano, de esa otra realidad posible, de la producción de humanidad con todos los conceptos y valores que ello implica.


Mirta Colángelo

1 comentario:

TERE dijo...

Cariños para Mirta que hace magia con los chicos,
María Teresa