jueves, 22 de febrero de 2007

NIÑOS QUE NOS VISITAN




Guido Lipina, 9 años


EL PROCEDIMIENTO DE LA INFANCIA, a cargo de Mirta Colángelo, abrió sus puertas. Y tuvo un primer visitante que nos dejó su mensaje... Guido Lipina, tiene 9 años y nos envió un cuento... pero claro, como el blog es de poesía y él se puso a leer muuuucha poesía, decidió que él también, próximamente, enviará sus poemas...

Por eso, invitamos a todos los chicos a enviarnos coplas, adivinanzas, piropos, pequeños textos poéticos rimados o no para incluírlos en esta Sección. Y si quieren también manden dibujos y/o alguna foto de ustedes: a selvadelaluna@yahoo.com.ar


CUARTO MENGUANTE (Guido Lipina, Buenos Aires, 9 años)


En un bosque del sur, vivía junto a sus dieciocho hermanos, un conejo llamado Plumero.
Plumero no era del todo feliz porque se avergonzaba del color de su pelaje, por eso estaba todo el tiempo triste.
Un día fue a la escuela y le dieron a él y a sus hermanos tarea para la casa, y esa tarde la madre les pidió que la hicieran pero ellos lo dejaron a un lado. Esa noche, tuvo que hacer solo la tarea. Era una noche de mucho frío y él quiso cerrar la ventana y fue en ese momento que por detrás de una nube salió la luna en cuarto menguante. De pronto, una luz muy brillante le dio en los ojos, un segundo después sintió que se iba poniendo blanco como si un balde de pintura le hubiera caído en la cabeza.
Plumero, deslumbrado cayó en su petate como si fuera una bolsa llena de piedras. Al despertarse todavía de noche, no pudo creer lo que veía. Su pelaje había cambiado de un marrón agrisado a un blanco luna, tanto se emociono que se desmayó.
A la mañana siguiente Plumero bajó corriendo las escaleras y empezó a gritar –"¡Miren, cambié de color! ¡Miren, miren qué lindo y hermoso blanco!". Pero cuando vio sus manos descubrió que su pelaje ya no estaba blanco, sino que estaba más marrón agrisado que nunca. Sus hermanos se rieron y él se puso a llorar y ni su madre ni su padre lo defendieron. Ese día no fue a la escuela. Se quedó solo en su cuarto, hasta que pensó – "Tal vez sólo me ponga blanco de noche". Y esa noche logró convencer a todos de quedarse despiertos hasta la medianoche. Esa noche, todos se divirtieron excepto él, que se quedó sentado junto a la ventana. Cuando la luna quedó arriba de todo el sintió lo mismo que la noche anterior y cuando le iba a decir a sus hermanos, ellos ya estaban dormidos. Pero el no se rindió. Los despertó y ellos vieron su hermoso pelaje nocturno.
A la noche siguiente todos esperaron a que Plumero cambiase de color. Pero esa noche él no cambió y todos se desilusionaron. Tujo, el conejito mas inteligente, pensó –"Hoy es luna nueva y ayer cuarto menguante… ¡Ya se! ¡Plumero sólo cambia de color cuando la luna está en cuarto menguante!". Al escuchar esto Plumero se puso algo triste porque no iba a cambiar de color todas las noches. Pero desde entonces su familia lo trató un poco mejor.
FIN

2 comentarios:

Sebastian dijo...

Así como los grandes nos cuentan sobre sus procedimientos, sería más que interesante que también los chicos lo hagan... ¿habrá universales intergeneracionales? Pienso que el blog es un espacio fértil para este tipo de exploraciones.

selva dijo...

Sebastián, gracias por tu mensaje.
Es muy interesante tu propuesta. Lo voy a charlar con Mirta.
Me interesa mucho los de "los universales intergeneracionales", creo que este blog, en su construcción y en su devenir, apunta en parte a eso... de hecho las edades de los autores son muy diferentes y van desde los 20 a los 85... por ahora... Y por otro lado, las fotos de los autores adultos que participan pertenecen a la infancia... es decir... algo así como partir todos del mismo lugar... y, ahora, además de eso, los mismos chicos mandando sus textos... para seguir pensando... viendo qué pasa... saludos. Selva