viernes, 23 de marzo de 2007

ALGUNAS NOTAS ACERCA DE LA POESÍA Y LOS CHICOS


EL ARBOL DEL CIELO: Taller de niños coordinado por Laura Forchetti en Dorrego (Pcia de Buenos Aires)
Vegetal y provocativo el taller tiene nombre de árbol. Evoca y convoca a pensar en el que todavía crece en la vieja estación. Según el relato del poeta Roberto Juarroz, que nació en El Perdido y vivió hasta los doce años en Dorrego, su madre lo acunaba sentada a su sombra.
Este otro árbol del cielo, cobijador de pibes, los convoca en rondas de palabras y silencios confirmando la voz de la poesía.
Maravilla los textos, encantamiento y hondura la posición que la coordinadora elige para guiarlos y acompañarlos.
Mirta Colangelo
El sol entra en bandas a través de la ventana. Afuera el aire está quieto, hay una acacia renovando sus hojas. Un grupo de chicos, en torno a la mesa, revuelve libros, mira rápido y descarta. Pasa la vista sobre hojas y palabras. De pronto, empiezan a hacer silencio, a detenerse en alguna página, a balbucear, a leer. He traído 15 o 20 libros con poemas. He elegido los más pequeños, las ediciones simples, pero con los grandes nombres, con los grandes poetas. Invito a que cada uno elija una poesía para leer a sus compañeros. Y cada uno, con su voz, con una voz de mar o de agua que gotea, de viento o de camino de hormigas, cada uno con su voz trae a la mesa el poema elegido. Alimentados por esos versos, hamacados por una música siempre diferente, seducidos por las palabras como si las escucharan por primera vez, se animan después a la escritura. Cada inicio de taller con un grupo nuevo de chicos me produce la misma inquietud y la misma esperanza. Si me preguntan cuál es el objetivo de esta reunión en torno a las palabras, no diré que es que estos chicos escriban poesía. Eso sólo es parte del juego.
Mi esperanza es tal vez más difícil.
Mi esperanza es que descubran, aunque sea en un reflejo fugaz, qué es la poesía, el lenguaje de la poesía. Y cuando digo poesía, no digo sólo palabras.
Esa cosa misteriosa, que desvía nuestra mirada hacia lo mínimo o hacia lo infinito.
Eso que hace que nuestra percepción del mundo, nuestro aprendizaje, se vuelva personal e intenso, que se revele de las formas prescriptas.
Mirar diferente y libre y pleno.
Poder escapar a la domesticación y al miedo, al pensamiento en serie y al vacío.
De eso se trata para mí, este trabajo en la poesía con los chicos.
¿De qué manera? ¿Con qué recursos?
El único recurso esencial es la pasión por la poesía, la fascinación propia con cada autor, con cada verso, el goce con las palabras y con el juego.
La puerta siempre abierta al juego y al asombro y el oído atentísimo a la voz de los chicos.
Todo lo demás, herramientas propias o prestadas que aparecen ante cada necesidad.
Leer en voz alta

Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan...las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas.

Con esas palabras Neruda parece darnos un secreto para nuestra tarea de animadores/maestros de taller.
Con la red preparada para atraparlas estaremos, con la red fina para que no se escapen las zumbadoras, las deliciosas.
Hay que afinar el oído a la poesía, a las buenas palabras, a los acentos, a los milagros.

Fines de noviembre, un jueves, preparando el cierre del taller, probábamos ideas con los chicos. Pasó de pronto, Tomás lo dijo y se hizo silencio: El futuro ya fue así.
-¿Qué decís?- preguntaron varios.
Repetí en voz alta las palabras de Tomás y lo escribí para que no se pierda.
-Bueno no sé, me equivoqué.- Tomás se justificaba.
Pero el juego se había abierto: El futuro ya fue así.
Lo repetí varias veces para que cada uno saboreara el misterio.

Los animadores/maestros debemos estar atentos a las palabras que aparecen. Nuestra herramienta es la palabra, de ella nos alimentamos.
Así, entonces, las palabras que los chicos ponen en sus escritos cuidadosamente, o esas otras que aparecen de improviso, rayo de luz que se filtra por las rendijas, las palabras iluminadoras, debemos recogerlas, repetirlas, hacerlas sonar en la gama completa de sus colores.
Afinar el oído y entrenar la voz.
Esas palabras deben ser vueltas a decir para destacar su rara belleza, su claridad y sus sombras.
Volver a decirlas lento, disfrutando de su sabor.
El animador/maestro recupera así la costumbre de leer en voz alta, de leer para los otros, de leer para la comprensión y el goce de lo sensual.

La poesía es música, ritmo, tambor y murmullo, respiración y silencio.
El animador/maestro devuelve lo escrito al oído, le devuelve así la voz a la palabra.
¿Qué poesía para los chicos?

Repaso lo que he trabajado tantas veces con los chicos de los talleres.
Hemos indagado en textos increíbles como El Quijote, Kafka, las mitologías.
Nos hemos detenido sobre pinturas y dibujos de Picasso, Modigliani, Matisse, Xul Solar, Miró.
Hemos leídos a Girondo, Prevert, Cortázar, Pizarnik, Calvino, así como a muchos jóvenes poetas de nuestro país.
¿Eso es literatura para chicos? ¿Eso se hace en un taller de escritura infantil?
Dice Marc Soriano: Además de la buena poesía que les esté destinada los niños pueden y merecen conocer la poesía de autores como Walt Whitman, Petofi, Camoens, Pessoa, García Lorca, etc, etc.
Ante estas ideas, suele objetarse que estos autores no escribieron para niños, que sus textos suelen ser difíciles, oscuros.
Entonces, Marc Soriano, nos alcanza las palabras de Juan Ramón Jiménez:
Nada importa que el niño no lo entienda, no lo comprenda todo. Basta que tome el sentimiento profundo, que se contagie el acento como se llena de la frescura del agua corriente, del calor del sol y de la fragancia de los árboles; árboles, sol y agua que ni el niño ni el hombre ni el poeta mismo entienden en último término lo que significan.
Ese es el objetivo del trabajo en el taller y los textos de los chicos son testimonio de lo que el sentimiento y el acento de los grandes artistas contagió en ellos.
Para hacer crecer el deseo de la palabra, para iniciarnos en la larga historia de las pasiones y los dolores que los hombres expresan a través de sus obras, nos hemos sumergido en los siete mares de la poesía.


Isabella Briatore ( 8 años)

Poema Japonés

¡Si es mariposa!
Haiku japonés

La flor
cae de la rama.
Se va
y vuelve
sin volver a pegarse.
Es mariposa.

Las preguntas de la noche

¿Quién hace la noche?
Las nubes, las estrellas, la luna y lo negro que parece la tierra.
¿De qué está hecha la noche?
De cielo celeste como las flores de jazmines.
¿Quién habita la noche?
El viento y los ángeles que andan revoloteando por el cielo.
¿A adonde llega la noche?
Adonde se esconde la luna.
¿Qué te gusta de la noche?
Me gusta cuando llueve mucho y se corta la luz y tenemos que encender una vela.

Juan Boesen (9 años)

Chau

Dije chau
a mi tía
a mi abuelo
basta!!
a todos mis familiares
a mi niñez
al verano
al invierno
a las hojas
al chocolate
a todo
a todo.


Animales

Viene el ñandú del sur.
Siempre busca el fin del mundo,
pero es muy lento,
tardaría mil años.
Entonces, una liebre le dice:
déjate llevar por el corazón


Marina Chiaradia (9 años)

Enumeración

La mariposa violeta del atardecer.
La mariposa roja de la manzana.
La mariposa naranja de la naranja.
La mariposa azul de la noche.
La mariposa celeste del horizonte.
La mariposa del mar.



Pablo Lemus ( 10 años)

Bostezos

Todo era bostezos, no había nada más que bostezos.
Bostezos de estudiantes, de universitarios.
De obreros, de profesionales, de abogados, de jueces,
del culpable por el que se hacía el juicio.
Bostezos de fotógrafos, de actores, del público,
de los periodistas.
Bostezos de los que leían el diario del domingo.
Bostezos largos, aburridos, tontos, cortos.
Bostezos aquí. Bostezos allá.
Bostezos, bostezos, todo era bostezos.
Amarillo

Las hojas secas son como cajas chinas,
como aviones de paz,
casas voladoras.
El otoño huele
a quemado
a barcos hundidos
a ajo.
Hay un sonido de maracas
entre las cañas de bambú.


Victorio Lemus (6 años)
Campanadas

Los peces vagan por el mar.
Las mariposas vuelan por las flores.
Naranjitas que ruedan por el mundo.
Helicóptero, no te caigas, no te caigas.
Por el balcón vi un cohete.
Ahí vienen, vienen los toros.
Rey, rey, rey.
Crezca mi flor, crezca a lo alto.
Salta la rana, rana, rana, rana.
Hace letras mi mago
siempre, siempre en mi mundo.
Me olvidé, me olvidé,
me olvidé de vos.


Preguntas al espejo

¿Qué viste en el espejo?
Vi la mesa, la hoja, el techo, a Pablo,
a Ailén, a vos y a mí.
¿Quién te mira desde el espejo?
Un monstruo peludo y chiflado.
¿De qué están hechos los espejos?
Están hechos de papel de ningún color.
¿Qué refleja el espejo en la oscuridad?
Un gato que anda por la noche.
¿Cómo es el mundo del espejo?
Es redondo y blanco.


Ailén (8 años)
Mini poemas

Las alfombras mágicas
se mueven
como un mar.

El paraguas piensa
que es un barco
en el agua.

Las ciudades
son todas
azules.

La ropa tendida
se cae
se cae.


Santiago González Martínez
La frontera

La frontera es verde
amarilla y de color
del oso panda.
Por la lejana oscuridad,
llena de tristeza,
se ve la luz de un caballo
de crines largas.
La luz se adueña
de la oscuridad,
el verde pasto
y el reloj de la sierra
anuncian el día.




martes, 13 de marzo de 2007

Algunas cuestiones que tienen que ver con la música de la rima

De izquierda a derecha: Sofía Vargas, José Guzmán, Johanna Valentín, Juliana Valentín e Isaías Vargas




Y será nomás por eso de la musicalidad que los pibes chicos prefieren los poemas rimados. Fascinación por la copla, las adivinanzas, los versicuentos.
Los poemas de amor de Federico diciendo: ...”¡Ay, qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero
por tu amor me duele el aire
(¡el aire, dice!)
el corazón y el sombrero.”
Las coplas populares que nos acompañan cuando salimos al parque a recoger plumas de pájaros, a caminar como las calandrias o a saltar como los horneros:

Pan es pan
queso es queso
no hay amor
si no hay un beso.

Me gusta la leche
me gusta el café
pero más me gustan
los ojos de “usté”,

O esa memorable nana de Guillén que no pueden dejar de repetir:
“Una paloma volando pasa,
upa, mi negro que el sol abrasa...”
(abrasa de brasa, de cosa caliente como es el sol, decimos)

Y entonces probamos a escribir con rima. Tratando a toda costa de huir de la rima fácil, del lugar común. Haciendo tamborileo con los dedos para contar las sílabas y respetar la métrica, buscando palabras con consonancia o asonancia –muchas, distintas- para poder elegir la que parece que es la que más armoniza.
Celebrando cuando alguien la encuentra primero. Y que suene y suene y probar con otra, y descartarla si no es para ese lugar en el texto.

Estos poemitas los escribieron niños que tenían entre 8 y 10 años pertenecientes al taller Cuentos con sol que funciona en el Patronato de la Infancia de Bahía Blanca.

ADIVINANZAS

Vive en el lomo de un gato
pica cada dos por tres
chiquita, chiquititita,
la buscás y no la ves.
(La pulga)

Yamila Calfumán


Tiene plumas de colores
el pico largo y finito
chupa el jugo de las flores
y no para ni un poquito.
(El picaflor)

Ayelén Serra



¿Qué animal es el que tiene
orejas como cartuchos
que lleva cargas pesadas
pero no lo cargues mucho?
(El burro)


Verde como lo ves
salta cerca de tus pies.
(El sapo)

Patricia Gon

Al principio es un huevito
después una larva es
después le crecen las alas
y su lucecita ves
(La luciérnaga)

Daiana Pérez


Coplas bicheras


El cocodrilo asoma
sus dientes bien afilados.
Mete miedo, tiene hambre,
deja todo serruchado

José Guzmán

El loro comía choclos
semillas de girasol
algunas frutas maduras
y se ponía panzón.

Agustín Guzmán


De los bichos que pican
amo a la araña
porque teje en el aire,
nunca se cansa.

Fernanda Bergas


La guerra


La guerra es muerte segura
violencia y dolor muy fuerte.
La guerra es gente que corre
pero nunca tiene suerte.

Los chicos lloran y sufren
no hay comida calentita
no pueden ir a la escuela
ni dar vuelta en calesita.

Celeste Mallea



Garabatos en vuelo


Vuelan las palomas
de aquí para allá
hacen garabatos
cerquita del mar.

Una línea suave,
otra línea azul,
juegan por el aire
al truco y al pul.

¿Qué historia de chicas
el viento les cuenta
que las palomitas
se ponen contentas?

Fantasmita de papel


¡Oh, qué fantasmita
vi pasar recién!
De ojos celestes,
cara de papel.

Juliana Valentín

martes, 6 de marzo de 2007

Y ¿QUÉ VES?



Sí, es el monumento a una regadera. Está emplazado a la entrada de la ciudad de Laprida, un pequeño municipio ubicado en el Centro Sur de la Provincia de Buenos Aires. Viven allí menos de 10.000 habitantes que se dedican fundamentalmente a la explotación agrícola-ganadera.
Laprida, que dista unos 450 km. de la Capital Federal, es reconocida como una ciudad ecológica. Enfáticas campañas y acciones de concientización la han convertido en un espacio donde prevalece el verde y el cuidado responsable del medio ambiente. Allí se puso en funcionamiento en el año 1992 la primera Planta de tratamiento de residuos sólidos del país.
Pero haber levantado un monumento a una regadera tiene que ver con un acontecimiento anual por el cual también es reconocida Laprida. Se trata de las Jornadas de Educación por el Arte que, desde 1988, se llevan a acabo ininterrumpidamente en ese lugar.
Los lapridenses, gente amable, dicen que quieren ser reconocidos porque allí se riega el arte. Y como el logotipo elegido para difundir las Jornadas es una regadera le levantaron un monumento.
Estas Jornadas fueron impulsadas por Patricia Stokoe, una especie de maga del movimiento, quien trabajó durante muchos años en memorables talleres de Expresión Corporal y Sara Quiroga, maestra de teatro. Ambas formaban parte de MAEPA (Movimiento Argentino de Educación por el Arte) y encontraron en un intendente atípico, el joven arquitecto Alfredo Irigoin, un oído atento para proyectar estas Jornadas.
Instaladas en un proyecto político, con el auspicio municipal y una comisión de apoyo que trabaja arduamente para organizarlas, las Jornadas se realizan cada año el fin de semana que incluye o está cercano al 12 de octubre. De viernes a domingo se ofrecen talleres coordinados por especialistas de áreas artísticas y científicas, (cerca de 30 los últimos años). Entre otros: Plástica, Expresión Corporal, Teatro, Astronomía, Ciencias, Alfarería, Murga , Mimo, Literatura, Ecología, Música, Acrobacia, Juego, Percusión, Serigrafía, Títeres, Máscaras, etc
En las noches se puede disfrutar de las llamadas Carbonadas del Arte.: espectáculos y juegos colectivos de los que también participa la comunidad.
Desde hace años el número de inscriptos supera las 700 personas muchas de las cuales provienen de distintos puntos del país, mayoritariamente de la Pcia. de Buenos Aires.
El costo para participar es mínimo y razonable.
El asunto alojamiento los lapridenses lo resolvieron solidariamente: muchas familias alojan a los visitantes en sus casas, otros lo hacen en centros deportivos o escuelas.
Se come comunitariamente en el gimnasio de un club. La comida, rica, casera, la prepara la gente de la Comisión de apoyo. Un grupo de jóvenes colabora preparando y sirviendo las mesas.
El domingo, y esto es un rito, la colectividad italiana prepara los ya famosos ravioles caseros para todos.
También ese día, antes del regreso, se monta una muestra sobre lo producido en los talleres y se celebra que las Jornadas hayan podido realizarse..
Y mucho más es lo que sucede en esta apuesta a la educación por el arte, educación que persigue hacer aflorar, hacer nacer y hacer crecer los talentos de las personas de un modo armónico . Sensibilizar para expresarse y crear a través de la diversidad de lenguajes: un aprendizaje de lo humano.

Para mayor información dirigirse a: Municipalidad de Laprida Dirección de Cultura y Educación Carlos Pellegrini Nº 1261 (7414) Tel. 02285 421 301 FAX. int 10 7414 – Laprida Buenos Aires - Argentina e-mail jornadasdelarte@yahoo.com.ar Mirta Colángelo