martes, 17 de abril de 2007

LA PEQUEÑA VISITANTE


Un lugar, un espacio, un cobijo para las palabras-poema de la más pequeña visitante de El procedimiento de la infancia: Selene Morales de cuatro años.
El relato de Selva, su mamá, confirma lo que veníamos diciendo acerca de los misteriosos caminos de la poesía para habitarnos desde la más temprana infancia y generar la posibilidad de crear recreando.
Sólo hace falta que los adultos les digamos o les leamos a los niños poemas, celebrándolos con la voz, con la intención, con la convicción de saber que ellos harán lo suyo en la urdimbre mágica de llegar al oído del niño y tramarse con su sensibilidad.
Mirta Colángelo



Selene no escribe ni lee, estrictamente. Selene tiene 4 años y yo soy su mamá. A veces le leo poemas que ella repite y jugamos y hacemos grabaciones con el microfonito de la computadora. Hace unos días, yo estaba leyendo unos poemas de Vanna Andreini de su libro Monsterinc, deliciosos, frescos, coloridos e irónicos. Era muy temprano, a la mañana y Sele se despertó y vino a buscarme a mi cama. Se acomodó al lado mío y en un momento yo le empecé a leer algunos de esos poemas de Vanna. Al ratito Selene se levantó y me dijo -mamá, me das una hoja, voy a escribir un poema. Y así fue. En la hoja comenzó a hacer unas líneas, garabatos, jeroglíficos que luego me dio y me dijo -mamá, lo lees. Yo le dije: -la verdad hijita, no entiendo lo que dice. Me podés decir, qué dice y si querés lo anoto... entonces, me dictó esto que sigue, así textualmente:

ni a la playa
ni al concierto
ni a bañarse
ni por tiempo
sería de noche
y todos tenían que ir a la cama
y ella no quería.

Selene

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