sábado, 21 de abril de 2007

LAURA DEVETACH, LA PALABRERA POETA





Laura Devetach, Gustavo Roldán y Juan Lima con Un grupo de pibes del taller "Cuentos con sol" del Patronato de la Infancia de Bahía Blanca.



“Para mí escribir, leer o contar un buen cuento es ofrecer
una manzana entera, sin desconfiar del que la va a comer
y, reconociéndole además el derecho de que, si no le gusta,
se quede sólo con el bocado que logró sacar”
Laura Devetach
de “El hombre que soñó"

Es una de las mejores escritoras argentinas de literatura infantil. Nació en Reconquista, Pcia. de Santa Fe pero vivió muchos años en Córdoba, donde estudió Letras Modernas en la Universidad, fue docente e incursionó en el periodismo, el teatro, la radio y la televisión. Actualmente reside en Buenos Aires, pero a Córdoba, provincia amada, vuelve una y otra vez a encontrarse con las sierras y los arroyos y los amigos y los cosmos en flor. Escribe porque la escritura está instalada en su deseo y en su afán. Escribe porque valora la sensibilidad y la libertad de lenguaje como posesiones valiosas. Porque cree en lo poético como una forma de conocimiento y como una manera de estar en el mundo.
Dice respecto de la escritura:
  • “Quisiera hablar de la escritura como tejido, trama o bordado que va construyendo mundos con tensiones, derechos y reveses, puntos corridos, nudos...”
Tres ideas para tener en cuenta: 1- Generalmente el punto más usado es el más cómodo. Es el que nos hace sentir seguros. Pero no siempre es el mejor. Huir del lugar común. Para eso hay que reconocerlo. 2- Explorar nuevos puntos, juegos de tensiones, muchas formas de tejer. Apasionarse en esa búsqueda. Por este camino se puede llegar también al punto más usado, pero de manera nueva. 3- Hay zonas que casi no encuentran sus palabras. Entonces hay que inventar procedimientos, puntos de vista, recursos, lazadas dobles que aparecen como inocentes acomodamientos del hilo en una trama tranquila. Hay turbulencias en las agujas de tejer. Esta búsqueda es lo mejor que tiene un texto. Es el elemento que lo ilumina, lo que no se ve a primera vista, lo que hace que trascienda y toque al lector de alguna forma. Un texto, como la vida, nunca es simplemente lo que parece.”

de “Oficio de palabrera”

Edic. Colihue Bs.As 1991


Ha publicado más de sesenta libros de cuentos y de poesía destinados a los niños pero que los adultos también leemos con mucho placer.
Es autora de numerosos trabajos de investigación sobre procesos creativos con la palabra y sobre temas de literatura infantil y ha coordinado talleres para docentes en todo el país.
Dirigió colecciones de libros para niños: entre otras Pajarito remendado y Libros del malabarista.

Algunos premios que recibió
El Fondo Nacional de las Artes premió dos de sus obras: La torre de cubos y Para que sepan de mí (poemas para adultos).
Su cuento Monigote en la arena fue Premio Casa de las Américas y se incluyó en la Lista de Honor del IBBY Internacional.
La Fundación El Libro la distinguió con el “Pregonero a la trayectoria.”

Libros de cuentos:
Monigote en la arena, La plaza del piolín, Picaflores de cola roja, El ratón que quería comerse la luna, El enigma del barquero, Cuentos en tren, Del otro lado del mundo, El brujo de los tubitos, Cuentos que no son cuento y muchos más..

Algunos de poesía
La hormiga que canta, |Canción y pico, Milongas tamaño alpiste, Coplas de la humedad,
Secretos de un dedal, Versos del pozo redondo, Problema del sauce llorón, Todo, todito, todo.

“Entrar en poesía, dice Laura, como una se tira al agua o toma sol. Y permanecer allí, en una inmersión en el lenguaje-agua, lenguaje-sol, lenguaje-juego, donde nada quede reducido únicamente a la comunicación racional. Así se consolida la armonía personal y se construye el imaginario. Por eso hay que defender el estado poético, el estar en poesía, el estado de lectura y de escritura, tanto o más que cualquier otro estado en los que se desarrollen disponibilidades valorizadas como más útiles”

Pequeña selección de poemas para leer una y otra vez

9

Van marchando las hormigas
sostenidas por un hilo.
Alguien pega un tironcito
y desbarata el camino.
Burbujeo
pataleo
los gritos de las hormigas
agujerean el cielo

¿Y después?

Juntan
juntan
juntan
pétalo
hoja
palito.

¿Otra vez?

Van marchando las hormigas
sostenidas por un hilo.
Alguien pega un tironcito
¿Cómo siguen?
parampampam
van van van
este poema se va
se lo llevan las hormigas
pi
ca
di
to

pi-
ca-
di-
to

en zig
zag

4

¿Cómo aprenden las hormigas
a cantar?
parando la oreja al viento
y dejándose escuchar
el roce de panaderos
zumbidos
de aquí
de allá
y los murmullos sin nombre
y los crujidos del pan
el chasquido de los besos
el pisar de los zapatos
que vienen
que van.
Y más y más y más.
Cantan
cantan
y cantan.
Así aprenden las hormigas
a cantar

De “La hormiga que canta” Edic. Del eclipse Bs. As. 2004
Ilustraciones de Juan Lima


Bichofeo

Benteveo
bicho feo
pitogüé
antifaz muy bien pintado
pecho de suave limón
sigue las vueltas del río
y en la niebla de mosquitos
va mariscando bichitos
para darle a su pichón.

De “Secretos de un dedal”
Universidad Nacional del Litoral
Santa Fe -2003
Dibujos de Istvansch

De esquina a esquina

Chist, chist.
¿Es que no vas a escucharme?
El chistido me florece
de las ganas de alcanzarte

Chist, chist.
¿Es que no vas a esperarme?
Estoy tan sola y te veo
en la punta de la calle.

Chist, chist,
grito tu nombre y no sale.
Hoy se me rompe el otoño
y casi nadie lo sabe.

De “Milongas tamaño alpiste”
Edit. Sudamericana Bs.As. 1995

Si gotea en mi ventana
se me enrula el corazón
porque el agua que me moja
también te ha mojado a vos.

Si me escribís una carta
no la escribas en la arena.
La arena se pone lisa
y a mí me queda la pena.

De “Coplas de ha humedad”
Edic. Colihue Bs. As. 1990

Diez mil papelitos

Hay diez mil poemas
dentro de un canasto
el canasto estaba
en medio del campo
detrás de una vaca
debajo de un pasto
que lleva una hormiga
que va resoplando.

De “Canción y pico”
Edit. Sudamericana Bs. As. 1998

Mirta Colángelo