lunes, 9 de julio de 2007

DESDE CÓRDOBA, LA MAGA EDITH VERA









“Las cosas me salen como la naranja:
algo redondito y ya está”
Edith Vera

Edith Vera publicó en el año 1969, “Las dos naranjas”, su primer libro de poemas para niños, quizá uno de los libros más bellos que se hayan editado. El Fondo Nacional de las Artes lo había premiado cinco años antes por resultar ganador del Concurso Nacional “Campaña para una buena literatura para el niño”. Por diversas circunstancias la publicación se demoró, pero los poemas se leían por radio, integraban antologías, circulaban por las aulas y hasta se decía que la mismísima Violeta Parra se los leía a sus nietos. Cuando apareció el libro, de gran formato, tuvo un tiraje de 70 ejemplares numerados, editados en papel especial e ilustrados por trabajos a color y collages realizados a mano por la autora. El tiraje se completó con otros sin dibujos cuya cifra no aparece en la edición especial.
Esta obra fue reeditada por la Edit. Magisterio del Río de la Plata en 1987 en formato más pequeño y ya sin los dibujos de Edith.
La especialista cordobesa María Luisa Cresta de Leguizamón, quien fuera la que la impulsó a presentarse en el Concurso, dice en el prólogo de la primera edición: “Escribir para niños es, de por sí, una tarea delicada que supone vocación definida para saber qué lengua es la necesaria o, por lo menos, la suficiente para establecer con ellos el diálogo mínimo. Pero tratándose de la poesía, pareciera que el asunto se complica mucho más. Quizá por aquello que afirmaba Novalis acerca de la intención poética como testimonio de la realidad última, definitiva, permanente, acerca de las cosas y el mundo que las contiene. Sin embargo, a poco que reflexionemos sobre la relación infancia-poesía, veríamos cómo se dan allí los mayores puntos de contacto, de identificación, entre niño y poeta. Los dos poseen en ejercicio constante, aptitudes muy similares para captar la realidad y el mundo circundante, y utilizan casi los mismos instrumentos expresivos: imágenes, metáforas, comparaciones, onomatopeyas, formas sincréticas del lenguaje. Es la única forma que tienen ambos-niño y poeta- de explicarse el misterio de los objetos, los seres, los movimientos, los sentimientos.. Mundo que los separa, en cuanto a su interpretación y uso, del mundo rutinario y a veces cruel de los adultos...
Edith Vera demuestra que todo, absolutamente todo, puede transformarse en poesía, y entrega, espontánea y generosa, un fragmento de su enriquecida sensibilidad, para lo cual sólo le bastó inventar poéticamente el mundo de “Las dos naranjas”
Edith había nacido en Villa María, Córdoba, en 1925. Murió en esa misma ciudad en el año 2003 Ejerció la docencia y fue directora de nivel inicial hasta 1979, fecha en la que fue cesanteada por la dictadura.
Yo tuve la alegría de conocerla en un memorable encuentro relacionado con la Literatura Infantil que organizara el CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) en Vaquerías-Córdoba allá por 1985. La escuché contar cuentos con un sombrero ataviado con flores rojas. –Después supe que siempre se ponía flores en el pelo y que sus sombreros eran famosos entre los cordobeses. Me fascinó oírla y le dije cuánto me encantaban sus poemas y que mi deseo era poder encontrarme con un ejemplar de “Las dos naranjas.” Un tiempo después el cartero trajo a mi casa de Bahía Blanca un sobre con el libro. Hojearlo/ojearlo, leerlo, descubrir los dibujos hechos a mano por la autora fue una fiesta que le agradecí intensamente. Desde entonces usé y abusé de estos poemas.
Cecilia Bettolli, integrante del equipo directivo del CEDILIJ afirma: “Al leer “Las dos naranjas” siento todos los colores, los gustos, y los olores. La vida.”

Pequeña antología

Tengo un pañuelito
de papel muy fino
y si yo lo quiero
él se hace barquito,
paloma,
estrella,
zapallo,
violín.
Si le digo ¡barco!
él se hace paloma.
Si le digo ¡estrella!
él se hace violín.

Cuando tomo la sopa de fideos,
ésa que tiene a y b y c
y tantas otras letras,
me causa pena.
Es como si me alimentara
de palabras hermosas
que pudieron ser dichas
por el viento en las ramas
o por el humo de las hojas quemadas en otoño


Esta caracola
tiene muy adentro,
donde no se ve,
allí donde nadie
la puede robar,
una ola.
¡Ay, ola! ¡Ay, ola!
¡tan bella y tan sola!

Esta caracola
tiene muy adentro
y se puede oír,
el canto que trajo
consigo del mar,
una ola.
¡Ay, ola! ¡Ay, ola!
¡Tan lejos del mar!

Mi abuelo nació en un mapa
de tierras color de miel,
con un mar inquieto y bravo
y barquitos de papel.
Un día salió en un barco
diciendo: adiós, adiós!
lo despidieron dos gatos
un grillo y un ruiseñor.

La tortuga dice
que para el resfrío
es bueno bañarse
con agua de sol.
Y para las muelas
que duelen de noche
agüita de luna
cn gotas de olor.

La bruja Polifona
se ha quedado dormida.
¿Qué le robaremos
por verla enojar?
¿Su escoba viajera,
su bonete negro
o esa carcajada
que hace temblar?

Este es el puchero
que come el enano
Barbas de algodón:
un dedal de agua
con flores de almendro.
la pata de un grillo
y un poco de miel.
Cocerlo muy lento
y agregarle luego
puré de perfume
del atardecer.

La tinta negra se hace
con brujas y dragones.

La roja, con la cresta
y saludo de gallos.

La tinta azul, con agua
y sombra de palomas.

A Eulalia, mi vaca,
le puse corona
de trébol y alfalfa.
Ella alza los ojos
y mira que mira,
queriendo comerla...

No quiere ser reina
Mi vaquita Eulalia

Otros libros suyos de poesía editados también en Córdoba por edic. radamanto son:
La palabra verde y los caracoles (1978)
Del agua, de los pájaros, de los cielos y de los quehaceres terrestres (1993)
De recetas y testamentos (1994)
Pajarito de agua (1997)
El libro de las dos versiones - Premio Alberto Burnichón al libro mejor editado en Córdoba en el bienio 1997/99
Cuando tres gallinas van al campo (1998)
Y La casa azul (2001) Edit. Garabato

Cuentos publicados
Ratita gris y ratita azul
De pata en pata, de pico en pico y de ala en ala
Colección Cuentos de la vereda- Buenos Aires
Tres cuentos en tres nidos Colección Dulce de leche –La voz del interior Córdoba 1995

Los poemas de Edith Vera están escritos con versos cortos, rítmicos, de métrica irregular y con poca rima. Frescos, deliciosos, para que los escuchen y los lean los niños y los grandes, hay en ellos una profunda valoración de la naturaleza.

Del libro “La casa azul” Edic. Garabato, Córdoba 2001
Con ilustraciones de la autora, una breve selección

El tomate es un rojo
almohadón de seda.
Lo ponen en la mesa,
se queda.
Lo ponen en el plato,
se queda.
Rojo.
Rojo.
De seda.
Se queda.

La le
la lechu
la lechuga va
a ser
una ensa
una ensalada.

La lechuga es el nido
de un pajarito,
que no canta ni pone
ningún huevito.

Con ovillitos de lana
tejeré un bello chal.
Rojos, los primeros puntos.
Azules, los del final.
Sobre el pecho, será fuego.
En la espalda, pavo real.
Un arco iris dormido,
Un sol y granos de sal.

¡Buenas noches, Señor Gato!
¿Qué le apura, adónde va?
-Voy corriendo a ver la luna,
plato de leche en el cielo
plato de vidrio en el mar.

¡Bien que sabes dónde está
la cuevita del ratón”!
Aquí sí.
Aquí no.
Aquí sí.
Donde hay olor a queso.
Donde bailan todos vals.
Donde se corren carreras
y el gato no puede entrar.

En el papel del aire
el verde escribe una flor.
Letra abierta, clara, firme.
La corola dice: Vengo.
El perfume dice: Voy.

El pato Canela
pescaba en la noche
hundiendo su pico
de rojo coral.
Sacaba del agua
pedazos de luna
que él mismo quebraba
a orillas del mar.

Hay cuentos
que pueden ser guardados
en un zapato de niño,
otros en el baúl de viaje de Gulliver
y algunos breves, tan breves,
que caben en el nido de un picaflor.

De Pajarito de agua- Edic.radamanto. Villa María, Córdoba
Con ilustraciones de la autora

Nunca hemos visto
Al pajarito
que llama en los naranjos
por la mañana.
¿Tendrá las plumas verdes
y el piquito grisado?
¿Hay alguien que conteste
a su llamado?

Cuatro limones danzan
sobre mi cama.
Siete gorriones saltan
en una rama.
Esto es para mi madre
porque me ama.

En la laguna
se bañan los patos,
las garzas, el martín pescador,
el sol,
la sombra de la paloma
y la luna.

Mirta Colangelo