jueves, 18 de octubre de 2007

"NO PARA QUE TODOS SEAN ARTISTAS, SINO PARA QUE NADIE SEA ESCLAVO..."
















“El día transcurre en el cielo, no entre los hombres. La tierra, espejo de la luz celestial, es la morada de los niños. Es preciso aprender la lengua infantil para estudiar con fundamento las ópticas sublimes”
César Aira



Laura Forchetti latiendo en palabras.
y los pibes floreciendo entre el aroma del pastito nuevo.


“La poesía es un hada bellísima, fanática y feroz, puesta sobre la tierra exclusivamente para salvar el amor humano y todos los amores.”
Francisco de Madariaga



Una lectura más que deliciosa es la que ofrecen estos textos creados por un grupo de chicos que viven en el campo. Claro que quien les abre las puertas para encontrarse con las palabras y usarlas y abusarlas en una poeta: Laura Forchetti.
Ella dice respecto a su trabajo:


Una escuela a orillas del campo:
Taller literario en la Escuela N° 2 de Aparicio.



Estuve en el 2006, de mayo a noviembre. Leímos cuentos, escribimos poemas, adivinamos adivinanzas, inventamos animales y fantasías, nos contamos los sueños , mentimos y antes de terminar el año, armamos un libro: Luna llena, para no olvidarnos.
Estuve en el 2006 y este año me invitaron a volver.
La misma alegría perfumada de verdes, la misma suspensión del tiempo en la tarde de Aparicio.
Volví un martes y bajé del auto al canto de: li-te-ra-tu-ra, li-te-ra-tu-ra. Nunca me vivaron al llegar a un lugar, jamás imaginé ser vivada por un grupo de chicos al son de li-te-ra-tu-ra.
Y entonces la palabra difícil, el tedio y el prejuicio, se desarman. Se vuelven juego, hinchada de cancha de tierra, grito de gol.
En la escuela también se puede ser feliz, maestros y chicos.
Soy feliz cada martes cuando llego y los voy nombrando uno por uno y miro ese paisaje que se me ha hecho costumbre: la escuela blanca y azul, el patio rodeado de eucaliptus y pinos, un olivo, una manzana enana y todos los pájaros.
En esa escuela que navega por el mar interminable de la llanura y el silencio, intentamos una vez más tomar la palabra. Desarmarla hasta el hueso y volver a traerla recién nacida, vestida de fiesta.
Escribir/ leer poesía con el guardapolvo puesto todavía me parece un desafío.
Leer/ escribir porque sí, no clase de lengua, no planes ni contenidos programáticos, puro goce, pura libertad, a ver qué pasa.
Y pasa.
Moverse entre las palabras, devorarlas y querer más.
Pelearse por ser el primero en leer; que queme el deseo de contar una historia.
Disponerse a ver qué libro sale de mi bolso, qué sonidos, colores.
Probar la escritura como una golosina.
Cada uno dueño de su camino y su cuaderno. No corrijo, no hay notas.
Sólo propongo y escucho y pido que escuchen; celebro e intento que ellos también celebren: el humor, la imagen poética, el detalle mínimo, la sorpresa.
Pruebo, probamos juntos. Vamos más arriba con las lecturas, o tal vez más abajo, más profundo. Riesgo y misterio. Podemos equivocarnos, no entender, aburrirnos.
Todo eso se necesita para finalmente ceder a los libros, a la palabra: abrir los sentidos, dejarse llevar por el agua de la poesía y las historias, flotar en el ritmo del que cuenta, canta. Descubrir el placer en la quietud plagada de aventuras de las páginas impresas.
Y después alzar la propia voz como una bandera del corazón y el pensamiento.
La voz de los chicos que hablan de su propio mundo: los caballos en todos sus pelajes, los pequeños animales que hacen cuevas en la tierra, el tractor, la cosecha, la lluvia que cierra caminos, los perros que duermen a la puerta de casa, el amor que empieza, el miedo y el secreto.
Que estas cosas pasen en la escuela pública, con el guardapolvo blanco puesto, agrega esperanza. Que sean todos los que se sienten a la ronda de las buenas palabras. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo, insistiendo una vez más, otra vez porque todavía no ha sido suficiente, con la cita de Gianni Rodari.
Los chicos me esperan cada martes con alegría. No necesito más que eso para sostener mi fe en el poder de la palabra como juguete y herramienta, puente, conocimiento y salvación.
No necesito más, aunque si me sobra un ratito, me gusta sentarme al sol en el patio de la escuela y respirar el aire antiguo de la pampa.

Notita al pie:


Aparicio es una localidad rural, en el km. 530 de la Ruta 3. En el pueblo viven alrededor de 170 personas. Cuenta con una escuela de educación básica: la Escuela N° 2 Hipólito Yrigoyen, con una matrícula de unos 30 alumnos. Y el Jardín de Infantes N° 905, al que concurren unos 12 niños.
Casi todas las familias viven en la zona rural.
El taller literario que allí coordino depende de la Municipalidad de Coronel Dorrego.


Jugamos con ¿Has Visto?, el libro de Istvansch

Verde:

un montón de pasto verde
en el pasto verde
donde se esconden
las serpientes verdes
y las ranas verdes.

Luciano Martirena


Azul:


el mar azul y los dedos
muertos de frío
un hombre muerto
un cajón
de ciruelas azules.



Axel Casco




Marrón:


las hojas del otoño
las plazas
las casas
de mi pueblo.


Maxi Arana


Rosa:




una mariposa rosa
posada en una flor rosa
en el jardín rosa
de mi abuela Rosa.



Melanie Fischer


Rojo:

un coche rojo
con una chica roja
con pelo rojo
y los labios rojos.

Wanda Minor


Negro



como un chico negro
en una noche negra
leyendo un libro negro
en su cama negra.

Melisa Casco
Negro

como la noche negra
que asusta a los chicos negros
dentro de una casa negra
arriba de la tierra negra.
¿Lo viste? ¿Realmente lo viste?
Oh! Qué bella idea.
Facundo Campos
¿Has visto un muñeco de nieve blanco
en la plaza blanca con nieve blanca
que tiene un gorro de lana blanca
con guantes y bufanda blanca
con margaritas blancas en el bolsillo
comiendo un helado blanco
de crema blanca?
¿Lo has visto
en la mañana blanca de Aparicio?
Los chicos del jardín y de 1° y 2° después de la nieve del 28 de mayo
Retahíla tropical
En una selva de África tropical
había un río de agua mansa
en el agua un tiburón
en el tiburón un ratón
en el ratón un queso
en el queso un agujero
en el agujero un gusano
el gusano comía
un pedazo de carne.
La carne estaba envenenada
el gusano tenía dolor de panza
y se tragaba el agujero
el agujero se tragaba al queso
el queso al ratón
el ratón al tiburón
y el tiburón al río de agua mansa
para el dolor de panza.



Texto colectivo de los chicos de 3°:



Regalo


le regalo
una luna de caballo
que dispara
por el potrero negro
del cielo.


Matías Pinella


El mar


El mar es como nube celeste.
Un globo de color.
Suena como viento, como cascabeles.
El mar es una cueva donde respira un oso.
Cuando baja la marea,
el mar se queda quietito.
Las olas parecen montañas que caen.
Bailan como pañuelos argentinos.
Agustina Jensen, Santiago Locatti y Matías Menna
Abecedarios como los de Javier Villafañe:
La A asaba árboles en el asador.
La B boca besando ballenas.
La C caía caracoles como cataratas.
La D de dedos diciendo dinosaurios.
La E echaba estrellas en el espacio.
La F florida flor flameaba flamencos fucsias.
.....................................
La R rrrrr!! Rocío rubia rabiosa ratona.
La U una uva uruga ureña.
La V vaca vaquera vivía bebiendo vino.
La W Walter y Wanda wuardaban whisky.
La X ...........? xilofón xilofoneaba.
La Y yo ya yegué yorando.
La Z zorro zapateaba zapatos zanahorias.
Letra por letra, los chicos de 5° y 6°.
Un poema
Hojita de marinero
de cabeza de mosquito.
Mosquito de pico,
tambor de mi corazón.
Mar de arroz
ojos de polvo
y pelo de novia.




Melina Fischer


Lluvias


Me gusta cuando llueve
torrencialmente.
Y cuando se inunda.
Ponerme las botas de goma
para ir a jugar a los charcos.
Me gusta el olor
a tierra mojada.

Fernando Arana


La lluvia cae fuerte en el techo.
Hace charcos en la cuneta.
La lluvia se mete en los agujeros.
La lluvia visita al campo,
al caballo que chapotea.
La lluvia visita a las ovejas,
a los chanchos.
La lluvia visita a mis perros.


Federico Matteucci



La lluvia cae del cielo.
La lluvia moja a la luna.
La lluvia moja los techos de las casas.
La lluvia hace ruido como el viento.
La lluvia hace dibujos en el vidrio.


Sofía Pinella


Si digo agua, beberé?
A.Pizarnik


Si digo noche
se prende la luz.
Si digo oscuridad
se apaga la luz.

Milagros Buffarini

Digo campanita
y la campana de la escuela
se achica como un dedal.
Digo noche
y se agrandan las estrellas.


Jonattan Perrone


La noche quieta siempre.
El día va y viene.
F. García Lorca
El día naranja, la noche suave.
El día soleado, la noche fría.
El día celeste, la noche de estrellas.


Florencia Laplaza


El día naranja y rojo.
La noche fría y calurosa.
El día con sol.
La noche negra.
El día de cielo celeste.
La noche estrellada y fantasmal.



Marianella Arana


Rimas

Este es el cuento de un espejo
que mira lejos.
Este es el cuento de la luna
que nada en la laguna.


Diego Perrone


Este es el cuento
de un marinero
que anda en barco
con un perro ovejero.


Facundo Insua


Galopa, galopa
por el potrero
para que se te vuele
el sombrero.



Tomás Insua


Gallo cantor
canta al salir el sol
para afinar
el acordeón.


Tiago Campos


En el fondo de mi casa
hay un sillón todo limpito.
Lo usa mi papá
para dormir al cachorrito.




Mariana Pinella



El vampiro y los diez hombres




Al fin llegó mi cumpleaños, tocaron a mi puerta y me regalaron una serpiente encantada. Después llegó otro amigo y otra serpiente encantada. Después llegó mi amigo y me regaló un sapo. Después llegaron cinco chicos más y entre todos me regalaron un zombi, con dientes filosos y llenos de sangre que le goteaba, porque recién se había comido diez hombres. Después el zombi vomitó y salió todo: huesos, zapatos, ropa, después el sapo y después la víbora.



Juan Pedro López